La Aspiradora de Cronos
La vida de Elías era un metrónomo de rutina. Cada sábado, con la misma precisión que el sol se ponía, dedicaba la tarde a la limpieza de su modesto apartamento. Pero este sábado no sería como los demás. Al encender su vieja aspiradora, una Nilfisk de segunda mano que había rescatado de un mercadillo, notó algo peculiar. El polvo, las migas de pan y aquel pequeño clip de papel que se había caído bajo el sofá no llegaban a la bolsa. Simplemente… desaparecían. No había una obstrucción; la bolsa estaba vacía. Era como si el aire succionado se extendiera en una **planicie inmensa**, sin principio ni fin, un lugar donde lo aspirado no se acumulaba sino que se disolvía en la nada. Una punzada de intriga, tan aguda como inesperada, le recorrió. ¿A dónde iba todo? La curiosidad, esa misma que, según decían los viejos mitos, había abierto cajas y puertas, se apoderó de él. Después de varios intentos fallidos por desentrañar el misterio del aparato, Elías sintió un impulso irracional. ¿Y si él mi...